sábado, 6 de septiembre de 2014

LA ECONOMÍA DUAL DE SIR ARTHUR LEWIS

Economía dual y desigualdad

El teorema de la economía dual es uno de los que más visitas recibe en mi blog. Es un tema muy curioso también. En la anterior entrega, que publiqué hace unos meses, intenté tratar un poco la situación de nuestro país. Mientras que el sector de la construcción, uno de los que había estimulado nuestra economía durante unos años decaía día tras día, otro sector, el turismo, crecía. Llegaba un momento en el que ambos se juntaban, un punto, donde el cambio de tendencia se evidenciaba más claro que nunca.
Este es el gráfico que subí en aquel momento. Pero es necesario analizar las consecuencias de la economía dual y, aún más. por qué se produce y dónde se suele dar. Es evidente, como han dicho muchos economistas, que la desigualdad es uno de los más fidedignos indicadores de la actividad económica. En efecto, la desigualdad es uno de los motores de decrecimiento económico más poderoso. He tenido la enorme oportunidad de poder tratar algunos temas relacionados con la desigualdad en otras ocasiones en este mismo espacio, y es ciertamente un tema muy recurrido por los economistas. Es necesario, para comprender el por qué de la desigualdad -y en una relación total, el de la economía dual- si ésta es consecuencia o causa, esto es, si se ha incrementado por algo o si su incremento ha derivado en otra cosa. Hay círculos viciosos en relación a esta materia. Bangladesh, cuando se independizó de India, experimentó un crecimiento mucho menor que el de Pakistán o que el de la propia India (véase) y ha necesitado (porque responde a necesidad) de un modelo de crecimiento económico determinado (en este caso, Bangladesh tiene bastante dependencia de la agricultura pero sobre todo tiene dependencia de la industria). La caída de un sector económico provoca desempleo. Un análisis de los países más pobres del mundo con los sectores que son punteros en su PIB nos permitirá adelantar un poco lo que vamos a tratar. El Banco Mundial identifica diez de los países más desiguales del mundo. Son los siguientes: Honduras, Bolivia, Sudáfrica, Brasil, Colombia, Guatemala, República Centroafricana, Paraguay, Panamá y Zambia. El siguiente gráfico (Gráfico1) relata la aportación al PIB de los distintos sectores de su economía:
Gráfico1
La diferencia en el peso de los distintos sectores dependiendo de la economía del país del que hablemos es amplia. Hay algunas economías, como por ejemplo Panamá, que concentran casi un 80% del PIB en los servicios, mientras que en la agricultura no llega al 5%. Las diferencias entre los países son, pues, muy amplias. Convendría analizar entonces por qué eligen un sector y no otro. Hay una doble tendencia en el mundo y es que los países ricos tienen a especializarse en la exportación de productos manufacturados (es decir, que la exportación de esos productos benefician al país rico y no al país productor de estas) y los países pobres suelen beneficiarse, únicamente, de la exportación de materias primas. Aún así, las actividades comerciales no están dando respuesta a muchas de las inquietudes de, por ejemplo, los países africanos como ya indiqué en este mismo espacio (véase “Evidencias comerciales en África” publicado el 7 de junio aquí). En otras palabras, el comercio en sí mismo no produce ningún tipo de crecimiento. Pero ese no es el objetivo de este artículo. (Recomiendo la lectura de “Can trade reduce poverty in Africa?” publicación en la que me basé para el artículo expuesto anteriormente. El paper, aquí.)
La desigualdad y la economía dual: ¿hay algún resultado realmente concluyente?
¿Cómo de importantes es la desigualdad en una situación en la que un sector cae y otro se alza? Cuando Boeke planteo esta teoría, rápidamente hubo economistas (como por ejemplo Sir Arthur Lewis para su modelo sobre la migración entre diferentes sectores, urbano y rural, en una economía en vías de desarrollo) que plantearon otras. Hay algo que subyace detrás de esta, y significa que inicialmente fue concebida para explicar cómo dos sectores dentro de una misma economía con posibilidades de capital, de tecnología y de manos de obra diferentes interactuaban dentro de ésta. No es lo mismo el sector agrícola en un país rico que el sector servicios en ese mismo país. Primero, porque las necesidades de formación son diferentes. Segunda, porque el capital necesario para llevar a cabo una plantación agrícola puede ser más caro o más barato (y en cualquier caso, diferente) que la creación de una empresa y el capital necesario para llevar a cabo su ejecución. Por otro lado, sí que podríamos decir que hay algún resultado concluyente con respecto a la desigualdad. Es evidente que si una economía tiene dos sectores, la desigualdad aparecerá en el primer momento en el que los rendimientos de estas sean diferentes y siempre y cuando los rendimientos redunden en un aumento del poder adquisitivo de los trabajadores de ese sector. Si hay un año de sequías, los 1000 agricultores de Colombia tendrán menos renta derivada de las menores ventas. Si en ese mismo año las empresas colombianas cierran contratos millonarios con Estados Unidos y obtienen un incremento de ventas propiciado por un aumento de la demanda de los núcleos urbanos (recordemos que los núcleos rurales han tenido un mal año y su poder adquisitivo se ha reducido), la renta de esas personas aumentará. Por lo tanto, cuando existe un desfase de renta entre ambos sectores existirá desigualdad entre los ciudadanos. (El problema, y aquí hago un inciso, es cuando al desigualdad aumenta sistemáticamente. En esos casos, que padecen muchos países desarrollados, la desigualdad es objeto de variables mucho más complejas.)
Por otro lado, y como una posición final, no podemos estar seguros de que realmente la economía dual exista. Sabemos que hay muchas cosas por las que la desigualdad se da y, de hecho, es un campo en el que todavía tenemos mucho que explorar los que queremos ser economistas en un futuro y es un campo ciertamente explotado por muchos economistas en el presente. El Banco Mundial hizo una comparación entre varios países africanos, Costa de Marfil, Ghana y Zimbabwe (véase) dónde explicaban que no se podía asegurar de manera empírica que un modelo básica de la economía dual existiese. Sí es cierto, como he venido repitiendo a lo largo de este artículo y como también he hecho en otras ocasiones en esta misma entrada que la desigualdad es un problema acuciante del mundo y que es necesario tomar medidas para paliarla, porque tener una sociedad desigual, no solo es malo de manera ética sino que es demasiado ineficiente como para ni siquiera tolerar su existencia.

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